Y como odio
que después de sonreír
vuelvas a secarte,
y a ser tú.
Y como odio,
necesitar una tormenta
en un mundo de sequía.
Te odio cuando vienes,
me abrazas
y susurras que todo irá bien,
pero luego nos hundimos más
en esta miseria que nos ahoga.
Odio esa sensación de calma
que hay después de hacer el amor,
y que se marcha tras de ti
cada vez que me abandonas.
Odio, sobre todo,
la capacidad que tengo
de volver hacia atrás
después de concienciar a mi corazón
que siga adelante.
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