La primera mirada
buscaba ver
lo que sus dos ojos
no pudieron.
Tres semanas
para convertir
cuatro brazos
en cariño.
Percibirte
con los cinco sentidos,
regalarte
seis besos mañaneros.
Decirte siete veces
las ocho letras
de un te quiero.
Trazar nueve senderos diferentes
por tu piel cada día
con los diez dedos de mis manos.
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