Me he enganchado a ti como un drogadicto a la cocaína, o como
un alcohólico a su botella.
Me he enganchado a tu sonrisa, a tu manera de escribir, a tu
forma de ver la vida, como me hacías sentir, tu voz. Tu olor, tu
forma de entender las cosas.
Y ahora que te has ido, me siento vacía; y no voy a decir que no
me importa, porque realmente me duele; pero tampoco voy a llorar,
porque se que es lo mejor, para ti, para mi; para todos.
Pasamos juntos el tiempo suficiente para darnos cuenta de que no
iba a funcionar, y durante ese tiempo puede que fuera la chica más
feliz.
No me arrepiento de nada de lo que te dije o hicimos juntos, tan solo
me hubiera gustado poder decirte que te quería. Espero que, si algún
día lees estas palabras, no me lo tengas en cuenta, no me odies por
no haber sido capaz de valorarte como merecías.
Perdóname por no haberte dicho todo lo que sentía justo a tiempo.
Perdóname por, simplemente, no haberte querido tanto como tú una
vez lo hiciste.
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