Ya van tres noches seguidas.
Tres noches viéndote, a escondidas,
en mis sueños.
Tres noches en las que,
sin pensarlo ni quererlo
has abierto las heridas
que estaban ya cerradas.
Donde jamás imaginé que,
sumergirme en el pasado,
doliese tanto.
Donde he podido verte,
abrazarte, decir tu nombre
son miedo a quebrarme.
Tres noches en las que
he reído y he jugado
a las cartas contigo,
mi gran compañero fiel.
Ya ha pasado la cuarta.
Hoy no te he visto.
La sombra del recuerdo
de tu no existencia
me abruma.
He de hacerme a la idea;
que no estás,
que te fuiste hace tiempo ya,
que, por mucho que pese
no volverás.
Que te esperaré cada noche
en un sueño.
Hasta que nos volvamos a encontrar.
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