Dejamos atrás
los recuerdos
para dejar de ser.
Mi almohada se ahoga
en el olor de tu perfume
y en las cinco mil lágrimas
que he llorado.
He guardado en una caja
las promesas de un futuro
que nunca compartiremos.
Le he puesto un candado
a la lista de reproducción
de las canciones que compartimos.
Y me he prohibido
recordarme,
colgada de tu mano.
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